Archive for septiembre, 2011

agítese antes de usarla

Posted in filmografía | No Comments »
agítese antes de usarla

agítese antes de usarla

En plena fiebre pajarestesista Ozores se lanza con una comedia que él mismo califica en sus memorias (Respetable público. Planeta, 2002) como «la más disparatada» de toda su carrera.

pajares y esteso

pajares y esteso

En una desastrosa clínica de la Costa del Sol coinciden un diputado con un uñero (Juanito Navarro), un correo encargado de llevar unos milloncejos a Suiza que se hace pasar por médico (Pajares), un enfermero (Esteso), un cirujano al que todo le sale mal (Antonio Ozores) y dos enfermeras que quitan el hipo (Jenny Llada y Beatriz Escudero).

carlos en agítese antes de usarla

carlos en agítese antes de usarla

Hay un poco de destape y mucha persecución alocada en la que, en un par de ocasiones, se utilizan las camas de los enfermos como barricadas. Pues bien, uno de estos enfermos es Carlos, precisamente el que se «pide prime» para forzar a la enfermera interpretada por Beatriz Escudero, que ha perdido la ropa durante la carrera.

agítese antes de usarla - rodillo

agítese antes de usarla - rodillo

los sobrinos del capitán grant – 8 de enero de 2004

Posted in diario | No Comments »

Reponen la versión de Paco Mir de “Los sobrinos del capitán Grant” en el Teatro de la Zarzuela. Llamo a Carlos para preguntarle si le apetece ir y cuál es su plan navideño. Me dice que del 22 al 26 estará en Valladolid en casa de su hermana. De salud, regular. Un lumbago provocado por una escena de acción –los abuelos tenían que arrastrar un banco- en Manolito Gafotas.

Quedamos en arreglarnos para ir algún día con Pepón a la zarzuela, si conseguimos conciliar compromisos sociales, familiares, gripes y lumbalgias. El día es el 8 de enero, apenas escapados de la Navidad. Carlos tiene que venir desde San Sebastián de los Reyes porque casualmente hoy tenía sesión con Mercero: Llama hacia las seis para decirme que está ya con traje de calle pero que tiene que esperar al coche que le traerá a Madrid.

Pepón, que ya había dado el asunto por olvidado, hace un esfuerzo heroico para apuntarse. Sin embargo, cuando llego al Teatro me dicen que no hay entradas para ninguna de las funciones hasta que la obra salga de cartel. Llamamos a Carlos, pero me dice que aún no ha salido y que no cree que llegue a tiempo. Le explico que ya tampoco importa.

Pepón y yo venimos hasta el barrio dando un paseo. Nos tomamos unos vinos y hablamos del proyecto una vez más, pero sin concretar nada.

Como estos días estoy sin trabajo, me pongo más en serio con el libro. Voy a la Biblioteca de la Fundación Juan March a investigar sobre José de Lucio y leer “Quién me compra un lío”, uno de los sainetes que era éxito seguro en el circuito itinerante. En la Filmoteca encuentro una carpeta de recortes sobre Azucena Hernández. Menos da una piedra.

Voy a empezar también a escribir el guión.

la momia nacional

Posted in filmografía | No Comments »
la momia nacional

la momia nacional

José Ramón Larraz es uno de los muchos mitos que han alumbrado el fantaterror y el erotismo hispanos. Dibujante en sus inicios, como Paul Naschy, comenzó su carrera cinematográfica en Gran Bretaña como J.R. Larrath y Joseph Larraz. En 1981 dirigió para José Frade un guión de Juan José Alonso Millán con un clásico cóctel de monstruos humorístico, al estilo de Abbott y Costello, aderezado con un sinnúmero de chascarrillos políticos tan habituales en el «cine del búnker» en el que participó Carlos.

azucena hernández

azucena hernández

Como seña de identidad del realizador un erotismo un tanto soez, pero que nada en absoluto tiene que ver con el porno, género al que algún despistado ha asociado la película en alguna ocasión. En uno de los principales papeles, la bella Azucena Hernández, compañera de reparto de Carlos en múltiples ocasiones.

el reparto de la momia nacional

el reparto de la momia nacional

La acción se sitúa a mediados del siglo XIX, cuando a la mansión en la que Saturnino (Paco Algora) vive con la centenario doña Perpetua (Lilí Murati) y el servicio (Trini Alonso, Paloma Hurtado y José Espinosa «Don Pepito») llegan el arqueólogo don Felipe (Quique Camoiras) y su sobrina Ana Mari (Azucena Hernández). En un cajón traen a la momia de la hija del Faraón Akenatón, violada y asesinada por los sacerdotes, pero dispuesta a volver a la vida en cualquier momento atacada de un insaciable furor uterino.

cóctel de monstruos en la momia nacional

cóctel de monstruos en la momia nacional

Carlos aparece en una única escena, desmelenado, como un interno del «Asilo psiquiátrico para desórdenes mentales y otras autonomías (manicomio, vaya)» del doctor Vilaseca (Carlos Lucena). No tiene diálogo pero patalea con una energía digna de mejor causa.

carlos sometido a un electroshock

carlos sometido a un electroshock

Los chistes «políticos», las alusiones continuas a Suárez, Carrillo o Abril Martorell, se entrelazan sin solución de continuidad con eslóganes publicitarios, con réplicas propias de una función de fin de curso y con homenajes entendidos de aquella manera a los clásicos del género. Director y productor pretendían reverdecer el éxito taquillero de Polvos mágicos (1979), aunque después del desencuentro con Landa ecurran a Paco Algora como sustituto y a un guión que eleva exponencialmente el número de gracietas por minuto que habían funcionado en aquella.

los chascarrillos de la momia nacional

los chascarrillos de la momia nacional

En esta ocasión, Carlos se queda a la cola del rodillo.

la momia nacional - rodillo

la momia nacional - rodillo

de la riva vive. 10 de octubre de 2003

Posted in diario | No Comments »

He preparado una sinopsis con los sketches de ficción y cómo se integrarían con la parte documental y se la he pasado a Pepón. Él insiste en localizar a de la Riva. Llama a Sancho Gracia, que está rodando en Barcelona y éste le promete ponerse en contacto con él. Asegura que lo ha visto hace poco en coche por Arturo Soria. Como en una de las anécdotas de Carlos figuraba un chalé en Ciudad Lineal nos damos por satisfechos. Además, el hecho de que estuviera conduciendo quiere decir que debe de mantener cierta lucidez a pesar de ser ya octogenario.

He pasado una mañana en la Biblioteca de la Fundación Juan March donde tienen catalogados bastantes programas de mano. Así ha aparecido uno de Los Ases Líricos correspondiente al estreno en el Teatro Carrión de Valladolid de una zarzuela de ambiente levantino misteriosamente titulada “Bekralbayda”. También he encontrado un cartelito de la estancia de la compañía de Francisco Kraus en el Gran Kursaal de San Sebastián en 1964 donde aparecen mencionados Carlos y su padre.

Quedo con él en el Xares para darle fotocopia de tan jugosa documentación y las fotos de Zaragoza. Esta exultante porque le han llamado para un papelito en Manolito Gafotas, una serie que va a hacer Mercero. Si hay suerte un grupo de vejetes saldrán en casi todo los capítulos lo cual supone cierta continuidad en sus ingresos extraordinarios. Le cuento que tanto el libro como la película siguen igual, sin pausas pero sin prisas. Le pregunto sobre su reconciliación con Federico, que se ha hecho efectiva a partir de la visita a la prima Encarnita, repatriada desde Venezuela. A pesar de ello, si hay fútbol, Carlos procura no tropezarse con él. Le consulto la posibilidad de entrevistarle, pero me asegura que su primo “no quiere recordar”.

También hablamos de Miguel de la Riva. Sigue sin querer verle ni en pintura –perdón por el juego de palabras-, pero al contrario que en otras ocasiones me da su dirección completa. Lo confirmo en la guía. Efectivamente, Miguel de la Riva vive… en la calle Povedilla.

Una precisión: el Joaquín amigo de Quevedo, era un violinista mulato, apellidado Pascual. Dice Carlos que éste si que había hecho algo de cine –le localizo en Capullito de alhelí (Mariano Ozores, 1985)- pero me desengaña en mi ilusión de que Quevedo fuera el mismo que Pedro Rodríguez de Quevedo, del que había localizado yo una abundantísima filmografía como secundario entre 1960 y 1980.

hierro dulce

Posted in filmografía | No Comments »

Carlos alterna su presencia en títulos de clamoroso éxito con otros casi invisibles. Es el caso de Hierro dulce (1986), de Francisco Rodríguez, protagonizada por Emilio Gutiérrez Caba y Emma Suárez con un elenco en el que destacan actores de reparto como Lola Gaos, Luis Ciges o Eduardo Calvo. La película se rueda durante el verano de 1986 y se presenta en la edición del año siguiente del Festival de Gijón, sin haber encontrado aún distribución.

vlcsnap-2014-05-18-19h20m44s97El argumento gira en torno a un maletín con divisas, que el protagonista no puede entregar. El azar le conduce a una fábrica abandonada donde encuentra a un puñado de desposeídos que podrían ver cumplidos sus sueños gracias al dinero del maletín. Entre ellos, Carlos Lucas, que recordaba el rodaje con agrado: «Y a bailar todo el mundo. Con el organillo. Era una zarzuela que yo me sabía y bailaba con ellos. Ese papel estaba bien».

vlcsnap-2014-05-18-19h20m18s88

pd.- Vista después de bastantes años. Carlos interpreta a un personaje llamado Baldomero, encargado de la plancha en la nave industrial que sirve de refugio a esta familia que parece escapada del Brutti, sporchi e cattivi (1976), de Scola, pero con menos mala baba. Ésta parece su única ocupación. Poco diálogo y un personaje absolutamente periférico, que rehúye siempre el centro del fotograma o el primer término. Cuando lo hace, está de espaldas, con una gorrilla. Toca -efectivamente- el organillo pero no se le ve. Helo aquí en cualquier caso:

vlcsnap-2014-05-18-19h26m33s219

vlcsnap-2014-05-18-19h43m00s97

vlcsnap-2014-05-18-20h02m47s206

sé adónde voy. 31 de agosto de 2003

Posted in diario | No Comments »

Como en la película de Powell y Pressburger: sé adónde voy.

La escena de la huida de la pensión me ha dado la idea. La paradoja de una vida en fuga, de la que su protagonista asevera tener asido firmemente el timón, ha sido el detonante para una nueva reunión con Pepón.

Las tres y media del último día de agosto. Quedo con él en el Café de San Millán, a un tiro de piedra de Cascorro y con todo el jaleo dominical del Rastro en plena ebullición. Hacemos lo posible por abstraernos de la televisión, las tragaperras y los compradores sedientos de cerveza y ávidos de tapita de paella y buscamos un nuevo camino en el que dejamos de lado la parte más teatral del proyecto y optamos por la ficción sin paliativos. De este modo, la historia de Carmiña, aquella novia coruñesa, tendrá el formato de un cortometraje en el que se cuenta una historia de amor fugaz.

Fantaseo con la posibilidad de plantear incluso una ficción en torno a la enfermedad del padre, pero tendríamos que dejar fuera historias tan jugosas como la de “Comprometido en homicidio” o la del primo boxeador y eso sí que no.

Nos ponemos a ello. A ver qué sale.