De Reparto Carlos Lucas

filmografía

corazón de bombón

Reseñé en su día  la intervención de Carlos en Corazón de bombón (Álvaro Sáenz de Heredia, 2001) como una especie de coda a otros papelitos en películas del mismo director. La posibilidad de poner ahora un par de capturas me anima a retomar el comentario y apurarlo un poco más.

Luis (Javi Martín) parece por fin dispuesto a confesarle a Virginia (Valeria Marini) que no es una mujer, sino un hombre, y que está emanoradísimo de ella. Hasta ahora lo había ido dejando porque ella lo conoció travestido y un equívoco ha conducido a otro y así. Pero en esta noche en que él está a punto de entregarle su corazón en forma de caja de bombones, ella ha vuelto con Sergio (José Conde). Y el pobre Luis espera en un banco de la calle a que la pareja termine el revolcón.

Es entonces cuando aparece Carlos, reclamando el banco, que para eso es su dormitorio habitual. No obstante, como no tiene sueño, accede a comerse un bombón, aunque luego acabe con la caja. Una alusión a su deteiroradísima dentadura a costa de los dulces, no merece un plano de detalle. Luis sigue enfrascado en su amargura y Carlos se dispone a acostarse, no sin antes dar gracias por la dulcísima cena.

Su papel -un genérico “mendigo”- aparece en el antepenúltimo puesto del rodillo, por detrás incluso de unos cameos acreditados por cuenta de Luis G. Berlanga y Fernando Sánchez Dragó.

carlos y el electropunk industrial

Tengo que agradecer a Oli Salamandra que me haya llamado la atención sobre el videoclip grabado hacia 2002 por la banda Freak XXI para el tema “Excess”: https://www.youtube.com/watch?v=8RvJl4lRHLA

Carlos interpreta al atribulado vecino del local donde los fogosos jovenes ensayan. Haciendo suya la máxima de “si no puedes con ellos…”, termina realizando una demostración de aquel baile excéntrico suyo a medio camino entre lo que le habia visto hacer en el escenario a Rubens García y lo que daba de sí su físico descuajaringado, aquejado ya ara entonces por “el dolorcito”.

La realización es de Alberto Blanco, así que podemos datarlo durante alguna estancia en Barcelona para la postroducción de Cowboy de mediodía, un trabajo de Blanco como alumno de la Escac en el que Carlos era el protagonista absoluto. Casi como aquí.

 

las señoritas de mala compañía

Incorporamos una nueva entrada en la filmografía de Carlos gracias, una vez más, al celo de Niko. Él ha sabido ver lo que a uno se le pasó por alto: una escena en la que Carlos aparce como cliente del prostíbulo de doña Sole (Isabel Garcés).

En el burdel de una pequeña ciudad de provincias toca la lotería de Navidad. Todos los hombres llevan alguna participación. Doña Sole pretende reconvertir el negocio en un hotel decente y, fallecida del berrinche doña Íñiga (Milagros Leal), las beatas asedian a la propietaria de la casa de mala nota para que invierta el dinero en el pueblo.

La ambientación y el vestuario traicionan el momento de la realización (1973), aunque los diálogos remiten a final de los años cuarenta o muy principios de los cincuenta, cuando aún había tolerancia con la prostitución estable y estaban a la orden del día las cartillas de racionamiento.

Carlos aparece en una de las últimas escenas, cuando doña Sole y sus chicas se dan cuenta de que nunca serán aceptadas en la ciudad. Como estamos a finales de mes, Carlos ofrece el reloj para pagar el servicio. Está doblado y su intervención no consta acreditada.

transeúntes

Las dos décadas de gestación de Transeúntes (Luis Aller, 2015) le permiten a Carlos volver a las pantallas cual nuevo Cid, vencedor en la batalla después de muerto.

No he visto la película, aunque a juzgar por el traíler -de donde proceden las imágenes-, es un collage sobre los personajes secundarios de las historias de este momento de la Historia. Las fichas dicen que el hombre al que interpreta se llama Pepe. Lo vemos en uno de sus gestos característicos, hablando con una señora ante un quiosco de prensa en el que venden una película de Jerry Lewis en VHS.

las cosas del querer

La intervención de Carlos en Las cosas del querer (Jaime Chávarri, 1989) no aparece acreditada en el rodillo de salida. Debió ser aquéllo que se consideraba una “figuración con frase” y no una de las “pequeñas partes” que sí que suelen aparecer consignadas en los créditos.

Su intervención tiene lugar en el cine desde cuya pantalla cantan Estrellita Castro y Roberto Rey la copla “Suspiros de España” en la película homónima, dirigida por Benito Perojo en 1939. Comoquiera que Diana Peñalver y Amparo Baró se entreguen a una acalorada discusión sobre los méritos de Imperio Argentina y Estrellita Castro, el espectador indignado impone silencio desde unas filas más atrás. Sólo en esta toma queda a foco, en el resto, aparece desenfocado detrás del hombro de Ángela Molina. Un poco como en los tiempos de El tigre de Chamberí, aunque en esta ocasión tiene derecho a frase.

teatro lírico español

Carlos conoce a José Perera de la época de Los Ases Líricos y, luego, de su estancia en el Teatro de la Zarzuela formando parte del coro junto a su padre. En 1956, cuando se reabre el coliseo de la calle Jovellanos, José Parera dirige el Coro Cantores de Madrid, del que es titular. Ahí comienza la relación con José Tamayo, quien le encomienda el reclutamiento y dirección del nuevo coro. No es raro por ello que cuando Tamayo arranque, en 1966, con los espectáculos denominados genéricamente Antología de la Zarzuela, Parera sea de nuevo el encargado de reclutar coros.

El éxito es considerable y Fráncico García Pavón desde las páginas del diario Arriba (7 de agosto de 1966) alaba tanto los elementos formales –con mención especial al valor que se ha dado a los suelos, concebidos para los espectadores que ven el espectáculo desde las gradas altas-, como la fórmula antológica que permite mostrar al público grandes momentos del teatro lírico español sin necesidad de aburrir al respetable con otros menos logrados. El reverdecimiento de la popularidad del género, lleva a TVE a proponerle al veterano Juan de Orduña un ciclo de adaptaciones televisivas, rodadas en soporte fotoquímico y sin regatear medios. Son trece títulos a producir entre 1967 y 1970 incluidos en el ciclo “Teatro Lírico Español”.

La primera tacada, rodada en estudios Ballesteros, incluye: Bohemios, con Julián Mateos y Dianik Zurakowska; La canción del olvido, con Juan Luis Gallardo, María Cuadra, José Sacristán y Luchy Soto; La revoltosa, con Elisa Ramírez, José Sacristán, Antonio Casal y Marisa Paredes; y El huésped del sevillano, con María José Alfonso, Rubén Rojo y Manuel Gil. Carlos recordaba que Parera los convocó para estos rodajes y que intervino en el coro en alguna de ellas. Ya en primavera y verano de 1968 se acometen los rodajes que precisan de mayor número de exteriores: Maruxa, El caserío y Las golondrinas.

Bohemios se presentó con todos los honores en el Ministerio de Información y Turismo el 4 de junio de 1968 y la serie llegó a finales de año a la pequeña pantalla. Sin embargo, la intención del organismo público de estrenarlas también en cine, provocó un contencioso tanto con los actores como con el Sindicato Nacional del Espectáculo, que entendía que se establecía un peligroso precedente por la obtención de los beneficios administrativos asociados a las cintas concebidas estrictamente para su proyección en salas.

De las seis zarzuelas restantes, cuyos playbacks ya habían sido grabados bajo la supervisión de Orduña, tres entraron en producción en 1973, bajo la dirección de José Antonio Páramo, con medios de producción electrónicos y finalidad exclusivamente televisiva: Gigantes y cabezudos, Luisa Fernanda y Los sobrinos del capitán Grant. José Parera se hizo de nuevo cargo de la dirección de los coros, si bien esta vez la grabación se llevó a cabo en los estudios Chamartín, ya abandonados por Samuel Bronston.

Traigo por ello aquí el breve comentario que había elaborado sobre su intervención en Gigantes y cabezudos. Interpreta al alguacil que trae los recibos de la nueva contribución, lo que solivianta a las vendedoras del mercado y provoca la detención de Antonia (Queta Claver), la mujer del municipal Timoteo (Alfonso del Real).

La captura de Carlos en Bohemios, que encabeza esta entrada, es cortesía de Niko.