Entradas: de su filmografía

una chica entre un millón

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una chica entre un millón

una chica entre un millón

Nueva colaboración de Carlos con Álvaro Sáenz de Heredia: Una chica entre un millón (1993). Una comedia de circunstancias sobre el mundillo televisivo emparejada con Chechu y familia por ser ambas producciones de transición entre los productos para Martes y trece y los protagonizados por Chiquito de la Calzada.

Cuenta Carlos: “Hacía yo un sacerdote. Se va a casar Juanjo Puigcorbé con la chica y se presenta la otra [Esperanza Campuzano]. O no sé que líos. Y se desmayaba la novia. Yo iba detrás del padre y se me ocurrió en plan de morcilla: “Pero hijo… Pero padre…” Una confusión de estas cómicas”.

carlos en una chica entre un millón

carlos en una chica entre un millón

Tanto el morcilleo como el hipotético rol de Carlos quedaron entre los descartes, en la sala de montaje. Un par de planos de referencia en los que sale de escorzo y algún otro en el que logra asomar la cabeza en el batiburrillo final son toda su aportación a esta cinta, en la que ni siquiera aparece acreditado.

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chechu y familia

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chechu y familia

chechu y familia

Chechu y familia (1992) es una más de las películas en las que Carlos se pone a las órdenes de Álvaro Sáenz de Heredia. En esta ocasión el guión es obra de Rafael Azcona, basado en un relato propio titulado “Casette”.

carlos con fernando fernán-gómez

carlos con fernando fernán-gómez

La película se resuelve en el espacio cerrado del chalet de la familia de Chechu (César Lucendo), salvo por una escapada del abuelo (Fernando Fernán-Gómez) que propicia la aparición de Carlos. Por una vez, el diálogo que se le encomienda tiene cierta altura. Lo recita al viento, eso sí, al viento, porque don José está pendiente de la llegada del nieto para que pague los dos coñacs y el paquete de tabaco que ha trasegado durante la escapada del chalet familiar.

carlos en chechu y familia

carlos en chechu y familia

Equivocado en el registro, pero sincero en su interpretación, Carlos se empeña en dotar de nostalgia a la cantinela del camarero asturiano que ha vivido en el desierto, entre tuaregs, y está empeñado en contar “la historia del camello”. Cuenta probablemente con la complicidad de Álvaro Sáenz de Heredia porque la secuencia se cierra con un primer plano en el que sonríe comprensivamente ante la complicidad de abuelo y nieto.

chechu y familia - rodillo

chechu y familia - rodillo

Lo reducido del reparto aúpa a Carlos a un honroso décimo segundo puesto en el rodillo, aunque sólo quedan por detrás de él los mastines Ping y Pong.

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la comunidad

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Siempre -al menos hasta Los crímenes de Oxford (2008)- ha tenido Álex de la Iglesia la habilidad para dar con la metáfora que ilumine sus fábulas sobre las zonas más sombrías de la españolidad. En este sentido La comunidad (2000) es ejemplar.

la comunidad

la comunidad

En esta ocasión, Álex de la Iglesia no tenía “regidor” que repartirle a Carlos. Tampoco le cabía entre los vecinos de la Carrera de San Jerónimo, 14, dirección supuesta de la finca en la que Julia (Carmen Maura), una agente inmobiliaria, cree haber encontrado la fortuna que hasta ese momento se ha mostrado elusiva en forma de boleto quinielístico con catorce aciertos. No sabe que se ha metido en la boca del lobo y que la codicia puede convertir a los aparentemente pacíficos vecinos en una banda de monstruos despiadados.

carlos y biaffra en la comunidad

carlos y biaffra en la comunidad

Carlos aparece en la escena final, en el bar castizo en el que Julia ha quedado con Darth Vader (Eduardo Antuña), que reparte dinero a manos llenas. Allí, junto al organillo que desgrana las notas de “Estudiantina portuguesa”, están Carlos y Biffra, tocados con gorras de chulapos. Bailan y disfrutan del momento. Seguro que Carlos recordaba su pasado zarzuelero y los cientos de ocasiones en que hizo de coro en “Agua, azucarillos y aguardiente” o “La verbena de la Paloma”… O aquella vez en que, por incomparecencia del titular, hizo el Don Matías de “Doña Francisquita”.

la comunidad - rodillo

la comunidad - rodillo

Los actores principales aparecen en los títulos de cabecera, pero el reparto completo -fuera su cometido mayor o menos- se despliega por orden alfabético en el rodillo de salida. A Carlos le toca aproximadamente por la mitad, con el privilegio, eso sí, de figurar inmediatamente antes que Carmen Maura, que aquel año recibió todos los premios habidos y por haber.

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el traje

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Dos jornadas de rodaje en Sevilla –en un centro social y un breve recorrido por algunas calles carrito en ristre- para componer el enésimo mendigo de su carrera en El traje (Alberto Rodríguez, 2002).

carlos en el traje

carlos en el traje

Aunque en los títulos de crédito su personaje aparece como “Anciano”, durante la acción le llaman Pisón. Ocupa el noveno puesto en el rodillo final.

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hombres tranquilos

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En el reciente Cinemad 2011 tuvimos ocasión de compartir charla y micrófono con Ángel Loza, el director de Hombres tranquilos (2002).
carlos en hombres tranquilos Se trata de un cortometraje de 25 minutos en el que se sigue la frenética carrera hacia ninguna parte de un ejecutivo cuarentón, putero y poliadicto (Joaquim de Almeida). Nos contaba el director que Carlos se postulaba para el papel protagonista… ¡a sus setenta años! Y que sólo tras una lectura del guión y algunos ensayos reconoció que él ya no estaba para aquellos trotes.

Por aquello de que no estuviera ausente del proyecto, terminaron repartiéndole uno de sus sempiternos papeles de mendigo, alguien con el que el protagonista tropieza (literalmente) en la calle mientras habla por teléfono. También aparece al final, como sombra acusadora. A pesar de la brevedad de su cometido, ocupa lugar prominente en los títulos de crédito.

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la segunda guerra de los niños

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La segunda guerra de los niños (1981) es la tercera película del grupo musical “Parchís”, un invento de la casa Belter en un momento en que Enrique y Ana copaban las listas de éxitos. La banda infantil enloqueció a los niños de ambos lados del Atlántico y Javier Aguirre se encargó de dirigir para Bermúdez de Castro P.C. la primera y tercera cintas de las siete que rodaron los muchachos.

carlos en la segunda guerra de los niños

Un actor ajeno al grupo (Rodrigo Valdecantos) cuyo personaje recibe el nombre Carlitos “El Flaco” por su glotonería protagoniza la escena en que interviene Carlos. Hace un perplejo repostero que no entiende cómo ha podido desaparecer la tarta que con tanto mimo ha preparado para el rodaje de un spot publicitario. El realizador está interpretado por Fabián Conde.

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todos al suelo

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todos al suelo

todos al suelo

En Todos al suelo (Mariano Ozores, 1981) el cartero que interpreta Carlos tiene nombre. No es baladí este detalle porque los personajes de bulto suelen llamarse “hombre”, “cliente” o “mendigo”, como tantas veces le ha ocurrido a él. El cartero que le reparten es tocayo del director: Mariano.

carlos en todos al suelo

carlos en todos al suelo

Va a entregar un certificado al banco y se encuentra con el atraco.
-Pues este es el quinto asalto al que asisto en lo que va de mes -exclama con voz que no es la suya, sino la de un doblador.

carlos es mariano, el cartero

carlos es mariano, el cartero

No es que tenga mucho diálogo más, pero su presencia es imprescindible para dar empaque al grupo de rehenes retenidos en una sucursal bancaria por tres ladrones incapaces (Andrés Pajares, Antonio Ozores y Juanito Navarro) y el empleado conchabado con ellos para vaciar la caja fuerte (Fernando Esteso).

rehén en todos al suelo

rehén en todos al suelo

Como indica el título bien a las claras se trata aquí de realizar una parodia de películas de atracos fallidos -Dog Day Afternoon (Tarde de perros, Sidney Lumet, 1985) podría ser una buen referencia- con guiños al “bunker”, a aquellos españoles que tenían aún muy presente el asalto al Congreso de los Diputados por parte del teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero y del oscuro episodio ocurrido tres meses después en el Banco Central de la Plaza de Cataluña, en Barcelona.

todos al suelo - rodillo

todos al suelo - rodillo

Carlos forma parte de la primera pareja de rehenes liberada. En cualquier caso, le valió para tener cierta continuidad laboral puesto que su presencia, un tanto insustancial, se prolongó durante ocho o nueve jornadas.

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los chulos

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los chulos

los chulos

A pesar de que sólo aparece en un par de secuencias al principio de Los chulos (1981), haciendo de camarero en una whiskería, Carlos figura en los títulos de cabecera.

los chulos - crédito

los chulos - crédito

Aparece al fondo en una de las escenas más obscenas que rodara Mariano Ozores: en la que el chulo Félix Rebolledo (Fernando Esteso) reclama una de sus pupilas la recaudación del descorche a base de bofetones.

Durante los créditos iniciales avisa a su jefe de que “un marica” está a trabajándose a un chaval, pero a Rebolledo le conviene tener contenta a esta clientela porque es familia del Excelentísimo Señor… O sea, que, además, está invitado. El director obsequia entonces a Carlos con un zoom al primer plano en el que exclama: “¡Qué paciencia!”.

carlos en los chulos

carlos en los chulos

También tiene una breve intervención en una orgía –o la versión ozoriana de una orgía, que consiste en una conga que bailan señoritas despelotadas y autoridades en paños menores- sirviendo champán a los invitados.

tony valento, esteso y carlos

tony valento, esteso y carlos

El rodillo Pajares-Esteso funcionaba en estos años a pleno rendimiento de público y Ozores exprimía la ubre a conciencia. Millón y pico de almas pasaron por taquilla.

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la vida sigue igual

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la vida sigue igual

la vida sigue igual

Lo que recordaba Carlos era, más o menos, esto:

“Hice también La vida sigue igual (Eugenio Martín, 1971). Hace ya muchos años, al principio… Y ahí estaba Andrés Vich de ayudante de dirección también. El papelito que me dieron a mí lo iba a haber hecho Rafael Hernández, que hacía en “Crónicas de un pueblo” de chófer, me parece. Me dijo que no le interesaba hacerlo y que fuera yo si quería. Y era que Pajares me vendía un coche. Y me decía que cómo está de reprís, que esto, que lo otro. Dice: “Mire, mire usted que manillar”. No hace más que hacer así y se le rompe. Todo así… Y yo le preguntaba cosas. Al final, no arrancaba. “Pero bueno, si es que este coche no me arranca”, le digo yo a él. Y me dice él: “No le arrancará porque no tiene gasolina”. Un papel así… Y fue una de las primeras cosas que hice en cine. Y allí estaba Andrés Vich.”

Sin embargo, este segmento, una escena cómica en la que el caricato le vendía presumiblemente el coche de Julio (Julio Iglesias) después del accidente, no aparece en el montaje final de la película.

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… y al tercer año resucitó

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El tejerazo tuvo también su caldo de cultivo literario y cinematográfico. Fernando Vizcaíno Casas y Rafael Gil facturaron al alimón media docena de películas en plena Transición en las que el éxito de taquilla refrendaba que el pasado podía estar enterrado y bien enterrado pero que la nostalgia y el humor podían ser armas al servicio de una ideología.

... y al tercer año resucitó

... y al tercer año resucitó

… Y al tercer año resucitó pretende ser un fresco de la Transición española articulado mediante una serie de viñetas satíricas sin más continuidad que la proximidad de la celebración en la Plaza de Oriente madrileña del tercer aniversario del 20-N y la aparición, en las proximidades de Cuelgamuros, de un hombrecillo que recuerda muchísimo al fallecido Caudillo. Es la película española más taquillera de 1980. Y en ella Carlos asoma el ojo (amoratado) en un par de planos. Su colaboración con Rafael Gil se inicia en 1975, cuando aparece en la secuencia de la plaza de toros de A la legión le gustan las mujeres (y a las mujeres les gusta la legión).

... y al tercer año resucitó - en huelga

... y al tercer año resucitó - en huelga

La escena en la que interviene Carlos es el prólogo al Consejo en una gran empresa o un banco. Cuando el director (Alberto Fernández) llega, ha tenido que atravesar entre una multitud de manifestantes que piden el voto a los 16 años al grito de “si podemos follar, porqué no hemos de votar”. También ha pasado ante una embajada en Madrid “do Pobo Galego”. Al entrar en la sede se encuentra a un grupo de empleados sentados en el vestíbulo, bebiendo botellines y jugando a las cartas, que parece que es el modo en que se desarrollan las huelgas burguesas en el mundo de Gil y Vizcaíno Casas. El director reclama entonces al conserje, cuya presencia sólo se intuye por la nube de humo que brota de detrás del mostrador. Por fin asoma para proclamar que él también está en huelga. Mostrando un ojo “a la virulé” aclara: “Me han convencido”.

carlos en ... y al tercer año resucitó

carlos en ... y al tercer año resucitó

Carlos recordaba haber recibido también el impacto de un objeto arrojadizo en plena nariz, como parte de la acción, pero éste momento ha desaparecido del montaje.

Una vez más, encarna Carlos al esquirol y al traidor. Ya vimos a propósito de El arreglo que era la cara oscura del hombre apocado que era una de sus máscaras evidentes. Su intervención no aparece acreditada ni siquiera en el rodillo de salida.

tip y coll en ... y al tercer año resucitó

tip y coll en ... y al tercer año resucitó

Durante el Consejo, monopolizan la situación Tip y Coll en un número autónomo que poca o nula relación guarda con el resto de la película. A estas alturas de su colaboración son un rodillo que funciona sin necesidad de excusas. En esta ocasión, el pistón es una exposición estrambótica sobre las acciones de la empresa como si fueran sellos de colección.

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